Acróstico de Navidad

(Un acróstico es un poema cuyas iniciales forman una frase)

El Hijo amado del Padre,
La Luz divina increada,
Verbo eterno e inmutable
Era Dios desde el principio,
Rey de cuanto Dios creara,
Bien supremo e infinito.

Observó desde los cielos
Su obra predilecta: el hombre,
Esclavo de sus pasiones,
Humillado y medio muerto,
Intentando hallar el puerto,
Zozobrando en sus dolores.

¡Oh, qué inmensa caridad!
Cristo se humilló a sí mismo,
Abrazando nuestra carne.
Renunció a su majestad,
Nació pobre, humilde, niño
En los brazos de su Madre.

Ya no podemos decir:
“Hay un Dios en las alturas
A cuyas entrañas duras
Banal parece el sufrir,
Inhumano en su natura”.

Todo semejante al hombre,
Olvidando su grandeza,
En la máxima bajeza,
Nació en un pesebre pobre
Trayendo paz a la tierra.

¡Regocíjense los cielos,
Exulte la tierra entera!
Nuestro Dios, hombre de veras,
Oscurece a los soberbios,
Sublima a los que no cuentan.

¡Oh, Dios vivo y verdadero,
Ternura santa, infinita!
Rescátame en mis caídas,
Oriéntame en mi sendero,
Sálvame, pues en ti espero. Amén.