Pregunta 21: Si en el Credo decimos “creo en la Santa Iglesia Católica”, ¿por qué rezamos por la unión de los cristianos? ¿No es incongruente?

En el símbolo apostólico, mal llamado Credo, decimos “Creo en la Iglesia Católica”; en el símbolo de Nicea decimos “Creo en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica”. Nuestro preguntador piensa que puede resultar incongruente decir que creemos en la Católica, y después orar por la unión de los cristianos. Pero esta incongruencia es sólo aparente.

En primer lugar, hemos de recordar que cuando se componen estos símbolos de fe, no existía la división de las Iglesias tal y como la conocemos ahora. Había ciertamente herejías, y cismas, que daban lugar a diferentes iglesias, muchas de las cuales no eran ni siquiera cristianas, puesto que no creían en la divinidad de Cristo. Pero la Magna Iglesia, que conservaba la fe de los apóstoles, estaba unida y extendida por todas las naciones con una misma doctrina y jerarquía, frente a los pequeños grupúsculos heréticos que pululaban en diferentes regiones de la tierra. La expresión “Católica” significa “Universal”, extendida por toda la tierra. “Kath’holon” en griego significa “a lo largo de la totalidad”. Por tanto, al decir esto no querían hablar de la Iglesia Católica en oposición a la iglesia protestante, o anglicana, que aún no existían; sino simplemente de la Magna Iglesia, extendida por todo el orbe.

Después, en el primer milenio surge la primera gran escisión: la Iglesia ortodoxa. Sin embargo, esta Iglesia se sigue llamando a sí misma “Católica”. A mediados del segundo milenio surgen las reformas luterana y anglicana, con las cuales, el apelativo de Católica ya sí que va a hacer referencia a la Magna Iglesia, frente a estas comunidades evangélicas que se han apartado de la fe transmitida por los apóstoles.

No es pues incongruente orar por la unidad mientras se asevera la fe en la Iglesia Católica. Jesucristo quiso una sola Iglesia: “que todos sean uno para que el mundo crea” (Jn 17), y en el Símbolo afirmamos que la Iglesia es “Una”. No porque visiblemente haya una sola Iglesia, sino en dos sentidos. En primer lugar, porque sólo hay Una Iglesia que transmita fielmente lo que los Apóstoles nos enseñaron, y la totalidad y plenitud de la Revelación y de los medios de Salvación, que es la Iglesia Católica. Como dice la Lumen Gentium [1], la Iglesia de Jesucristo “subsiste en” la Iglesia Católica. Pero no se reduce a ella. En todas las iglesias y comunidades eclesiales, encontramos medios de salvación que pueden y deben conducir a sus fieles a la fe en Cristo y a la salvación: “Los hermanos separados practican no pocos actos de culto de la religión cristiana, los cuales, de varias formas, según la diversa condición de cada Iglesia o comunidad, pueden, sin duda alguna, producir la vida de la gracia, y hay que confesar que son aptos para dejar abierto el acceso a la comunión de la salvación. Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia” [2]. Por ello, desde hace ya un tiempo, las iglesias buscamos la unión, potenciando lo que nos une y aminorando lo que nos separa. Hay cosas sustanciales en las que la Iglesia Católica no tiene derecho a ceder, porque vienen del mismo Jesucristo. Pero hay cosas en las que la Iglesia Católica puede cambiar – ya ha cambiado – para propiciar que las palabras de Cristo se realicen y seamos un solo cuerpo, ya en este mundo.

Pero en segundo lugar, decimos que la Iglesia es Una en el sentido de que más allá de las fronteras de este mundo, nos salvamos “en la Iglesia” y “por la Iglesia”: hay un solo cielo en el que todos formaremos una sola Iglesia. Todos aquellos, de cualquier confesión o religión que haya, que mueren en Cristo y reciben la salvación por su fidelidad a la conciencia, se salvan en Una sola Iglesia, la Iglesia del cielo, que es la Iglesia Católica. No hay un cielo para anglicanos, otro para protestantes, otro para ortodoxos y otro para católicos. Todos, a la postre, formaremos sólo un Cuerpo, con una sola cabeza: Jesucristo.

Entretanto, pues, urge orar por la Unidad y luchar por ella, para que las divisiones entre los cristianos no puedan ser un obstáculo para que el mundo crea en Cristo.



[1] Lumen Gentium 8: “Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica”.

http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn13

Un comentario en “Pregunta 21: Si en el Credo decimos “creo en la Santa Iglesia Católica”, ¿por qué rezamos por la unión de los cristianos? ¿No es incongruente?

  1. Introducción al cristianismo, Joseph Ratzinger”Simbolum viene de symballein, que significa concurrir, fusionar. El trasfondo de la imagen es un rito antiguo: dos partes unibles de una sortija, de un bastón o de una placa eran signos por los que se reconocía a los huéspedes, a los mensajeros, a los representantes; poseer una arte del objeto daba derecho a una cosa o a recibir hospitalidad. Symbolum es la parte que necesita otra con la que unirse, creando así reconocimiento mutuo y unidad. Es expresión y posibilidad de unidad. La descripción de la profesión de fe como símbolo explica al mismo tiempo su verdadera esencia. Tal fue el sentido que originalmente tuvieron las formulaciones dogmáticas en la Iglesia: hacer posible la profesión común de fe en Dios, la adoración común. Como symbolum alude al otro, a la unidad del espíritu en una palabra.”

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