Pregunta 6: ¿Por qué la Iglesia Católica es la verdadera?

Pregunta 6: Quisiera que me diera razones de porqué podemos estar seguros de que la fe de la Iglesia Católica  es la verdadera, y si son igual de válidas otras religiones cristianas, como la luterana o la protestante.

Resumen: la religión Católica es la verdadera porque en ella no es el hombre quien busca a Dios, sino que es Dios mismo quien se ha dado a conocer al hombre; la Iglesia Católica es la verdadera porque es la que mantiene inalterada la Revelación a lo largo de la historia asistida por el Espíritu Santo. Las comunidades que se han separado de la Iglesia en ocasiones lo han hecho a causa de los pecados de los hombres, y poseen muchos elementos de verdad y medios de salvación.


Agradezco esta pregunta porque me pone en el reto de resumir veinte siglos de teología en unos párrafos. Vamos allá.

En el ser humano existe un deseo de Dios inscrito en su corazón. Por eso en todas las culturas de la Antigüedad existe la inquietud religiosa, y muchos pueblos y razas han intentado buscar a Dios: su existencia, sus atributos, su designio salvífico. Es el motivo por el cual existen tantas religiones, de muy diversos tipos, en los que el hombre sale en busca de Dios. Según la Revelación cristiana, es posible conocer con certeza por la razón natural la existencia de Dios y algunos de sus atributos a partir de las cosas creadas[1]; pero como nuestro conocer es limitado, y además está marcado por el pecado, esto se puede conseguir con mucho esfuerzo y no sin errores. Por eso, Dios mismo quiso revelarse y darse a conocer al hombre, que le buscaba sin poder encontrarle[2]. Por eso, en un momento de la historia, aparece el judaísmo, que es la religión revelada, donde es Dios quien se muestra al hombre, le llama, y le comienza a salvar. Poco a poco Dios va haciendo ver a su pueblo que él ha creado a todos los hombres, y les llama a la comunión con él y a la felicidad. En ese proceso Dios promete que iba a venir su Mesías (Ungido, Cristo) a llevar a su plenitud la Revelación y la Salvación. Muchos pasajes del Antiguo Testamento muestran que ese Mesías que Dios prometía era su Hijo encarnado.

Por eso al llegar la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo que se encarnó en una carne como la nuestra, para llevar a su plenitud la revelación y la salvación. En Cristo, Dios no se revela ya a través de sus enviados ni a través de mensajes, sino que él mismo se hace presente entre nosotros. Así Cristo revela plenamente al Padre y su designio de salvación sobre los hombres, y a través del misterio pascual nos alcanza la redención y la salvación; y además Cristo revela el hombre al propio hombre, mostrándole cuál es su verdadero ser y su vocación. Por tanto los cristianos creemos que la religión cristiana es la verdadera, ya que en ella no es el hombre quien busca a Dios, sino Dios quien se revela al hombre y se da a conocer infaliblemente, no ya ‘hablándonos’, sino haciéndose semejante en todo a nosotros, menos en el pecado. Además, en ella, Dios ha revelado que él es el creador de todo cuanto existe; ha revelado también los mandamientos que están inscritos en el corazón del hombre; es la religión que más corresponde a los deseos del hombre, ya que le hace saber que su vocación es ser semejante a Dios; en ella hay una coherencia inmensa, ya que todo lo que sucede tiene su sentido y su explicación; toma muy en serio la realidad del mal y sus consecuencias, al tiempo que explica la redención y el perdón; toma en serio la realidad de todo el ser humano, que no es ni sólo cuerpo ni sólo alma, sino una realidad compuesta; afirma que todo el hombre es susceptible de salvación: cuerpo y alma; integra en el plan de salvación a todos los hombres, también los que sin culpa desconocen a Dios; es una religión que no excluye a nada y defiende la libertad; en la pertenencia a ella, el hombre se vuelve más pleno, más feliz, más libre; es la religión que con mayor fuerza habla de la igualdad y los derechos de todos los seres humanos, creados a imagen de Dios; la salvación en ella no corresponde a un ‘dejar de existir’, como en las religiones orientales, sino que supone una existencia individual y comunitaria en plenitud. Lejos de distanciarnos de la realidad, como sugirieron algunos pensadores como K. Marx o S. Freud, establece un compromiso firme por ayudar al prójimo hasta dar la vida, construyendo un mundo mejor, e incluso anima a no responder a la violencia con violencia, sino a perdonar a los enemigos; los mandatos de Su nueva Ley resumen el camino que debiera seguir la humanidad para ser plenamente feliz, y si se siguiesen, acabarían con el racismo, la guerra, la violencia, el hambre, etc: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo” (Mt 22, 36 – 38); y como dijo Jesucristo: “Amaos unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34).

Para constituir la continuidad de su salvación a lo largo de la historia, Dios congregó a una comunidad de hombres y mujeres, a la que llamó Iglesia (que significa Convocación o Asamblea). La Iglesia la componen hombres y mujeres pecadores, por lo que en ocasiones algunas personas que estaban en el seno de la Iglesia han malogrado la Revelación o la han alterado; desde el principio aparecen herejías y alteraciones doctrinales y morales, en las que algunos abandonan la Iglesia para seguir esas doctrinas, mientras que la Iglesia se mantiene una y única, y fiel a la doctrina santa que han transmitido los apóstoles. Ahí surgen las notas de la Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica. La Iglesia Católica ha mantenido inalterado el depósito de la fe, fiel a los que transmitió Jesucristo, sin cambiarlo ni alterarlo, sin añadir ni quitar nada, porque es consciente de que no tiene poder para cambiar la Revelación, si bien, guiada por el Espíritu Santo, profundiza en el sentido de la Revelación y desde ella ilumina las circunstancias nuevas que se van dando en la historia de la humanidad.

A lo largo de la historia, ha habido varias separaciones doctrinales de la Iglesia Católica; la mayoría de ellas han acabado desapareciendo o reduciéndose a la mínima expresión. De entre ellas, las más numerosas y dolorosas son la Iglesia Ortodoxa, la Reforma Protestante y el Anglicanismo. Estas tres comunidades separadas se apartaron del seno de la Iglesia en gran parte por pecados personales de miembros de la Iglesia Católica, y también por pecados personales de sus integrantes. Aunque es muy poco lo que nos separa de ellas, la unidad aún no se ha podido restablecer.

Iglesia Ortodoxa. La separación entre esta Iglesia y la Católica se dio por razones culturales y políticas, pero el dogma es esencialmente el mismo: creemos lo mismo. Los puntos en los que no hay comunión son el primado del Papa, las fechas de la Pascua, la celebración con pan ázimo y la procedencia del Espíritu Santo del Padre. Además, a consecuencia de la separación, no reconocen los concilios de la Iglesia Católica del segundo milenio.

Reforma protestante. Existen multitud de comunidades reformadas, cada una con sus particularidades, pero todas proceden de la Reforma de Martín Lutero. Su Reforma establece que sólo la Escritura es fuente de conocimiento cierto sobre Dios; que sólo la fe salva, y no las obras; que la Escritura puede ser interpretada libremente por cada uno. Esto afectó a la comprensión de los sacramentos, del magisterio y de la moral, ya que no se acepta ningún conocimiento por Tradición. La Reforma se separó de la comunión de la Iglesia y alteró el depósito de la fe apartándose de lo transmitido por los apóstoles, por lo cual, si bien en la Reforma hay muchísimos elementos de verdad y medios de salvación, no posee la plenitud de la verdad y de los medios de salvación que reside en la Iglesia Católica.

Iglesia Anglicana. Esta reforma surgió por las diferencias que hubo entre Enrique VIII, Rey de Inglaterra, y la Iglesia Católica debido a su concepción del matrimonio. El pueblo inglés siguió a su Rey en el apartamiento de la Iglesia, y así se fundó la Iglesia de Inglaterra, que después asumió algunos principios de la Reforma Protestante y se apartó del seno de la Iglesia Católica. Supuso también un abandono del depósito de la fe, y por tanto alteró la Revelación, y aunque también posee muchísimos elementos de verdad y medios de salvación, no posee la plenitud de la Católica.

Por lo tanto la Iglesia Católica es quien mantiene en la historia la plenitud de la Revelación tal como la recibió de los Apóstoles y sus sucesores; y aunque sea imperfecta y haya cometido muchos errores a lo largo de la historia, no deja de ser el pobre instrumento que Dios ha escogido para mantener inalterada la Revelación a lo largo de la Historia, y para que su salvación alcance hasta los confines de la tierra. Aún así, la Iglesia Católica hace esfuerzos ímprobos para restablecer la unidad de la Iglesia de Jesucristo a través del movimiento ecuménico, para llevar a cabo lo que Jesús pidió en su oración al Padre: “Que sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17, 21).

Que la Iglesia Católica reconozca que ella conserva la plenitud de la verdad y de los medios de salvación no nos debe llevar a la soberbia, sino a una humilde actitud de servicio y a una seria consciencia de nuestro papel evangelizador. Asimismo, no niega la existencia de medios de salvación en otras confesiones cristianas, ni que los hombres que no conocen a Dios puedan salvarse, gracias al testimonio de su conciencia. Pero urge a todos los hombres a que reconozcan a Cristo como su Señor y se dejen llevar por su salvación.

 (Si este artículo te suscita otras dudas, puedes escribir un email a dudasdefe@gmail.com).


[1] Constitución Dei Filius, capítulo 2. http://es.catholic.net/sacerdotes/222/2456/articulo.php?id=23281

[2] Recomiendo leer  Catecismo de la Iglesia Católica, números 27 a 38: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c1_sp.html

Un comentario en “Pregunta 6: ¿Por qué la Iglesia Católica es la verdadera?

  1. Estupendo articulo lo recomendare .A la par agradezco a Dios el don de la fe es el regalo mas impresionante

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