Pregunta 8: ¿Se puede olvidar que tenemos un ángel custodio?

Pregunta 8: ¿Se puede olvidar que tenemos un ángel custodio? ¿Por qué se ha perdido la amistad con nuestro ángel de la guarda, es que creemos que es síntoma de una fe infantil?

Me gusta esta pregunta, porque parece que viene con la respuesta incorporada… Aún así me da la oportunidad de hablar sobre la veracidad de esta doctrina de la Iglesia.

Según la Revelación bíblica, Dios creó, antes que a la creación material, unos seres inmateriales a los que llamamos ángeles. Dios los creó por amor, y con un propósito fundamental: ayudar al hombre. En el Antiguo Testamento aparece la convicción de que Dios asignó la protección de los pueblos a los ángeles, y en concreto, se menciona que el pueblo de Israel está bajo la protección del Arcángel Miguel[1]. Pero después Jesús da un paso más en la Revelación y nos muestra que cada uno de nosotros tenemos un ángel que cuida de nosotros[2], que la Iglesia dio en llamar ángel custodio, ángel guardián o ángel de la guarda. Así recoge el Catecismo este dogma: “Desde su comienzo  hasta la muerte, la vida humana está rodeada de la custodia de los ángeles y de su intercesión. Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida”[3]. Éste ángel nos cuida, nos protege, nos inclina hacia el bien e intercede por nosotros. Por eso la tradición de la Iglesia ha invitado a orar siempre a los ángeles pidiendo su intercesión como a los santos, no sólo en la liturgia, sino también en la oración personal. Igual que a los santos, debemos estar agradecidos a nuestro ángel custodio por cuidarnos, y debemos pedir su intercesión, sobre todo cuando notamos de cerca la tentación o cualquier otra acción del diablo.

Por supuesto, no es síntoma ninguno de fe infantil, puesto que es una verdad de fe. Sería como decir que orar a la Virgen o a los santos sería un síntoma de fe infantil. Los ángeles existen y se puede relacionar uno con ellos a través de la oración.

Sin embargo, es muy importante establecer ciertas salvedades.

1. Los ángeles son criaturas espirituales que están al servicio del hombre en obediencia a Dios. En consecuencia, no se les puede manipular de ninguna manera ni buscar obtener de ellos favores mágicos. Se está poniendo de moda una nueva forma de espiritismo que busca conectar con los ángeles para obtener favores de ellos, a través de llamadores de ángeles u otras prácticas “espirituales”. San Pablo dice que Satanás se disfraza de ángel de luz para engañarnos[4]. Toda forma esotérica o espiritista no viene de Dios, y al usarla se corre el riesgo de que acuda el demonio. Con el ángel de la guarda sólo hay un modo de “contactar”: la oración, unida a la oración a Dios y con sometimiento total a su voluntad, sin intentar manipular ni controlar ninguna fuerza. Toda fuerza espiritual que uno busca invocar, controlar o manipular sólo puede venir de un ser, que no es precisamente Dios.

2. Los seres humanos no somos ángeles encarnados. Y al morir no nos convertimos en ángeles. Del mismo modo, los niños que mueren prematuramente tampoco se convierten en ángeles. Una es la naturaleza del ángel, otra la del hombre. No son intercambiables, igual que una planta no es un perro verde, amorfo e inmóvil. Son dos naturalezas distintas. El hombre es alma y cuerpo; cuando el alma se separa del hombre, no es como un ángel, es otra cosa distinta, una humanidad incompleta porque le falta el cuerpo, cuya actividad está limitada.

3. No se debe poner nombre al ángel de la guarda. Sólo Dios pone nombre a sus criaturas, y nosotros, como mucho, a nuestros hijos, pero no a los ángeles. De hecho, la Escritura sólo revela el nombre de tres ángeles, nombre que en realidad designa la misión que tienen. Tuve la ocasión de hablar con el exorcista de Lión, quien me dijo que a algunas personas de su diócesis, el poner un nombre a su ángel custodio y comenzar a tratar con él a través de ese nombre les había traído “problemas”. Cuando llamamos a alguien por un nombre que no es el suyo, puede venir otro ser distinto para engañarnos.



[1] Dn 10, 21; 12, 1.

[2] Mt 18, 10.

[4] 2 Cor 11, 14.

5 comentarios en “Pregunta 8: ¿Se puede olvidar que tenemos un ángel custodio?

  1. Tengo mucha devoción a los angeles custodios.
    Recomiendo leer los puntos del “Catecismo de la Iglesia Católica” del 328 al 336
    En “Camino” del 562 al 570. Me gusta especialmente el que dice que velan por los Tabernáculos donde reposa el adorable tesoro de la Sagrada Eucaristia.
    El tercer punto de que no se debe poner nombre al angel de la guarda creo es un poco opinable . Personas que tuvieron problemas seguro no fue por esa causa.

  2. Gracias por tu comentario. El punto del nombre del ángel puede parecerte opinable, pero es Dios quien da nombre a sus criaturas, y no nosotros. Nosotros nombramos a las criaturas materiales, como dice el libro de Génesis, pero no a criaturas superiores a nosotros como son los ángeles. De hecho, los nombres de los ángeles que conocemos no designan su ser, sino su misión. Yo te recomiendo fiarte de la experiencia de un exorcista que no es el único que lo dice. A nuestro ángel basta con que le llamemos ángel de la guarda.

  3. Gracias . Se una oracion muy bonita al Angel de la guarda : Angel de la guarda ya que la Divina Piedad a ti me ha encomendado guardame, guiame ,gobiername y rigeme en este dia o noche Amen

  4. Hola y bendiciones, mi pregunta es la siguiente:
    ¿Puedo pedirle a mi ángel guardián cualquier tipo de petición?

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