Festival anuncio: misión Ibiza (Verano 2013)

 Para mí, es difícil poner palabras a mis sentimientos, pero voy a intentarlo. Este verano se me brindo la oportunidad de ir al festival anuncio, cuando me  propusieron en junio participar en este festival me explicaron que eran unos días de evangelización en las playas, que íbamos a ir a Marsella, a una misión (Javea, San Sebastián e Ibiza) y por ultimo nos reuníamos en parís para poner en común las misiones y seguir evangelizando por sus calles; como podéis imaginar me puse como loca de alegría, pero no sabía lo mucho que esto podía cambiarme la  vida.

El 21 de agosto partimos de Madrid camino de Sant Baume (monasterio a las afueras de Marsella), durante los 2 días que pasamos allí, mire dentro de mi corazón (con ayuda de oraciones, rezos, confesión y pequeños consejos para la evangelización) y quede sorprendida de lo mal que me sentía por dentro, y de lo poco que había profundizado en ello.

Llego el momento de repartir las misiones, Javi y Ana iban a javea, Yolanda y yo a Ibiza; al decirme esto quede paralizada, no solo nos separaban, sino que además me tocaba el sitio que más miedo me daba con gente que no conocía, me entro mucho miedo y no pare de llorar hasta que aterrizamos en Ibiza.

La misión fue dura, no por las condiciones en las que estábamos (fuimos unos privilegiados) sino porque mientras que avanzábamos en la misión también avanzaba en mi misma y en ocasiones se me hacia un poco cuesta arriba. Dentro de la misión teníamos 3 momentos, el de la mañana lo dedicábamos a nosotros (laudes, misa, formación y pequeños grupos de puesta en común) y el de la tarde a evangelización en las playas (rosarios, hablar con la gente en parejas, flash mode, y mensajes en la arena) y la noche evangelización en las calles.

En todos los encuentros que tuve (tanto por la tarde como por la noche)  pude ver al señor actuar de alguna manera, por ejemplo:

Ana y mariano, una pareja que se acerco la primera noche, al principio estaban un poco reticentes, pero al acercarnos al altar con el santísimo expuesto rezamos una oración y les di un pan de la palabra ( papeles con frases de la biblia) al leerlo no sé lo que le diría, pero Ana empezó a llorar, se lo enseño a su marido y este se echo a reír, me conto que hace 4 años le diagnosticaron fibromialgia y que desde entonces había estado muy enfadada con el señor, pero que había comprendido que no tenia porque.

Pilar y Catalina, dos hermanas que vinieron también la primera noche, catalina tenía un cáncer desde hacía 6 años, y al principio los médicos no le daban más de 6 meses y estos estaban muy sorprendidos de que soportara la quimioterapia (tenía 68 años), pero ella no, ya que siempre supo que el señor estaba con ella y que no había llegado aun su momento.

Arnold, un chico de la frontera de Italia y suiza, estaba de vacaciones en Ibiza por casualidad, cuando le invitamos a pasar a la parroquia tuvo un encuentro muy especial con el señor, tanto que después volvió todas las noches siguientes, conocía a cada uno de los misioneros y nos decía que estaba muy agradecido por lo que habíamos hecho (en realidad no habíamos hecho nada).

Angel y miguel, 2 chicos que estaban tomando algo en un bar, no entraron en la iglesia, porque decían que dios estaba en todas partes (en parte tenían razón) pero aceptaron rezar con nosotras y cuando terminamos nos dieron un abrazo y las gracias por tomarnos un tiempo con ellos.

Juan Antonio, vino en una noche en la que yo no me veía con fuerzas para hablar con nadie (todavía me remordía por dentro lo vivido en Marsella) mi compañera estaba hablando con él, se giro hacia a mí y me dijo “voy a entrar, solo por la dulzura con la que me estas mirando” .

Como estos encuentros hubo muchos más, y con cada una de ellas crecía un poco más en mi fe, e incluso sentía que maduraba un poco; pero en esta misión además tuve la suerte de que el señor me pusiera en el camino a tres ángeles, Yolanda (ya me la traje de Madrid), Sergio (un chico de Ibiza) y Nico  (un chico francés que vino con nosotros de misión) los cuales fueron un importante apoyo tanto físico como psíquico.

Los días en parís fueron el colofón final que este festival necesitaba, mas de dos mil jóvenes entre franceses y españoles con ganas de gritarle a la ciudad ¡dios nos quiere! como momentos más especiales, he de destacar la Adoración en el sagrado corazón a las 4:00 AM (fue un momento mágico), los conciertos, las alabanzas, pero sobre todo la convivencia.

En general de este festival me quedo con la convivencia, hacía mucho tiempo que no tenía la oportunidad de relacionarme con gente de mi edad que cree parecido a mi, y no me di cuenta de lo mucho que lo echaba de menos hasta entonces.

Yo me fui de Madrid con la idea de cambiar la vida de otras personas acercándolos a Cristo, y cuál fue mi sorpresa, cuando vi que en realidad la que se acercaba mas era yo (la evangelizadora evangelizada).

¿En qué ha cambiado mi vida? Pues en casi todo, ahora tengo la necesidad de rezar por las mañanas, estoy más implicada que antes en las actividades de la parroquia (antes solo venia a misa), la convivencia con mi pareja también se ha visto afectada (aunque él no entienda el porqué).

Como he dicho al principio me cuesta mucho poner en palabras a mis sentimientos, espero que podáis haceros una idea de lo que ha sido para mí este verano, porque cuando pienso en ellos las palabras que vienen a mi mente son

Gracias, señor, gracias

(testimonio de Idoia Serrano)