VIGILIA PASCUAL con nuestro Obispo.

Imagen catedral

Dijo monseñor al presentarnos: estos hermanos del Camino Neocatecumenal que han acabado el camino, renuevan hoy su bautismo, aquí con su obispo, en su Iglesia.

Desde aquí doy gracias a Dios por este carisma presente en mi parroquia de San Leopoldo, donde he aprendido y sigo aprendiendo a ser cristiana. A lo largo de 30 años en mi parroquia he pasado por distintas etapas y grupos, desde los Scouts, catequesis de bautismo, infancia, comunidad de jóvenes , coro. Vivir la fe en una pequeña comunidad, me ha ayudado a experimentar el amor entre los hermanos, el perdón, al apoyarme en sus experiencias de vida, matrimonio, la madurez vital y espiritual de muchos hermanos me han motivado en seguir buscando a Jesucristo. Si que muchas veces ha sido difícil, pero en esa dificultad es donde mi fe se ha ejercitado y fortalecido, donde también se han establecido nuevas relaciones, en los que formamos parte del cuerpo de Cristo. Los distintos párrocos y sacerdotes también me han ayudado ha comprender y amar a la Iglesia, a veces no entendiendo algunas cosas. Pero ¿acaso…entendemos siempre a nuestros padres? Y…anda que no es difícil darle a cada hijo lo que te demanda.
En este principio del comienzo del empieze, como dicen nuestros catequistas, solo siento agradecimiento de haber “vivido”y celebrado tantos acontecimientos de mi vida con mis hermanos los Leopoldinos. Juventud, noviazgo, matrimonio, bautizos de nuestros cinco hijos, comuniones, etc. y el año que viene gracias a Dios celebraremos nuestras bodas de plata, todo esto para gloria de Dios.
Por todo esto es por lo que siento el deseo de salir a las plazas, a las periferias a proclamar que Cristo ha resucitado y que tiene poder para “vivir” una vida en alegría, esperanza pese a la enfermedad y las dificultades de la propia vida.

 Asunción Moya

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